miércoles, 11 de mayo de 2011

Necesidad


Cuánto necesita el alma de caricias, qué impresicindibles son y cuánta soledad se siente cuando no se reciben! Se transita el mundo como vacío, como si dentro nuestro no hubiera nada, como si nuestro cuerpo sólo sirviera para respirar y comer y cumplir con todas esas necesidades básicas y luego... no hubiera nada más.
 Las caricias para el alma son como alimento para ella, cuando por ejemplo un ser que amamos nos llama por teléfono y nos dice que nos extraña, con eso nos está acariciando el alma, el sabernos amados, queridos, extrañandos, necesitados. Darnos cuenta que no sólo estuvimos en este mundo para dar y dar y siempre dar, todo lo físico, todo lo material, pero también todo lo espiritual que pudimos ser a lo largo de nuestra existencia.
 Y si esa persona además, decide vernos porque ya no soporta la vida con nuestra ausencia y hace todo lo posible y hasta lo imposible para llegar a nosotros y nos reencontramos con ese ser en un abrazo profundo y largo como el tiempo que pasó sin vernos, esa es una de las caricias más sublimes que puede recibir el alma.
  Pero para eso es necesario que nos amen... y eso no siempre es tan fácil...